Ir al contenido

Nuestra tierra

Donostia

A San Sebastián no le basta con tener una de las mejores playas de España, también es una ciudad innovadora, vanguardista, con el mayor número de Estrellas Michelín por metro cuadrado y donde se pueden vivir un buen número de experiencias magníficas que nos convertirán en donostiarras de pro. Es ahí donde los viajeros, paseantes fortuitos y propios ciudadanos se vuelven esenciales, esto le ha llevado a Donostia ser La Capital del La Cultura Europea en 2016.

 

Si vamos en coche lo mejor es buscar sitio en un parking privado lo antes posible porque no lo vamos a necesitar (Parking céntricos:  Kursaal, La Concha, Okendo, Boulevard o Buen Pastor, aprox 25 € todo el día). Aunque siempre la mejor opción para todo el día es ir en Autobús, desde nuestra Pensión tenemos la Parada a 20 mts, pasa cada 15 minutos y te lleva directo al centro de San Sebastián.

 

Es una ciudad para hacerla completamente a pie,  si comienzas tu andadura por el centro todo está a una distancia asequible y lo máximo que necesitamos es tomar el funicular del Monte Igueldo para disfrutar de la  vista más espectacular de la bahía.  Donosti está hecha para quienes les gusta caminar, desde El Puerto hasta el Peine de los Vientes hay más o menos unos 40 minutos andando.

Una vez en Donostia hay 10 cosas que ver o hacer:  En una escapada de uno o dos días.  ¡Ojo!, no da tiempo en un solo día:

 

1. Recorrer la playa de la Concha de arriba a abajo y de abajo a arriba

La Concha se ha ganado a pulso ser la playa urbana más hermosa de Europa. Es, con seguridad, el alma marítimo más puro y emblemático de Donostia. Tiene 1300 metros hasta su frontera con el Palacio Miramar y la Playa de Ondarreta. El paseo marítimo que podemos comenzarlo, por ejemplo, en el Ayuntamiento o El Puerto, el paseo se caracteriza por su elegancia medida en los blancos de la barandilla diseñada por Juan Rafael Alday y las más de 100 farolas (todas ellas diferentes) que jalonan nuestro camino. Son exponentes del modernismo y la elegancia que a comienzos del siglo XX comenzaba a dibujar una ciudad cuya fama ya traspasaba fronteras.

El paseo que allí hacemos, ya sea en el suelo de piedra o en la arena de la playa (cuando la marea lo permite) es fabuloso y nos permite ir descubriendo las formas y maneras de una ciudad que se mira cada día en este auténtico espejo del mar Cantábrico, este paseo puede durar unos 45 minutos de ida.

 

2. Siéntate y busca el horizonte en uno de los bancos del palacio Miramar

En la frontera exacta entre La Concha y Ondarreta surge un montículo completamente verde en el que se ubica un precioso edificio de arquitectura clásica inglesa conocido como Palacio Miramar. Sirvió como residencia de verano de la Reina Maria Cristina y otros miembros de la familia real desde 1887 para casi un siglo después ser vendido al Ayuntamiento de San Sebastián ( actualmente sirve como sede de los Cursos de verano de la Universidad del País Vasco). Diseñado como un auténtico “cottage” británico, se trata de uno de los edificios con mayor personalidad de la ciudad, el cual además da nombre a todo un parque repleto de árboles donde la gente acude a pasear, a relajarse o a practicar deporte.

Junto al palacio hay varios bancos desde los cuales se divisa La Concha, Ondarreta y la frondosa Isla de Santa Clara. Recomiendo sentarse en uno de ellos (si el tiempo no lo impide) y quedarse mirando la complejidad de la bahía. Menudo regalo para la vista, ¿no es así?

 

3. Observa cómo se peina el mar en Ondarreta

Cuando la playa de Ondarreta se funde con la última frontera terrestre de la Bahía de la Concha tenemos a nuestra disposición una de las obras maestras del escultor vasco Eduardo Chillida. Se trata de un conjunto de 3 grandes piezas de aceros sobre las rocas titulado “El peine del viento” que lleva limpiando los horizontes del Cantábrico más de tres décadas. Un jocoso Chillida pronunció en una ocasión que “el mar tiene que entrar en San Sebastián ya peinado”,  El peine del viento es un punto de reunión de los donostiarras que caminan hasta el final del paseo marítimo para encontrarse cómo el océano embravecido se vuelve pura belleza desde unas gradas hechas con el objeto de presenciar grandes espectáculos. Este lugar es el mar envuelto en papel de regalo. Un lugar donde los ojos nunca se cierran para escuchar cantos en euskera fundiéndose con las rocas.

 

4. Subir en El Funicular al Monte Igueldo y disfruta de las vistas

En un funicular que lleva funcionando desde 1912 se sube a lo más alto del Monte Igueldo. Tiene un coste realmente económico (3´15 € ida y vuelta, salen cada cuarto de hora y abren a diario, salvo en invierno que cierra los miércoles) y nos permite acceder a las mejores terrazas panorámicas desde las que contemplar y fotografiar a la perfección la Bahía de la Concha. Tanto si el día es soleado como si no, merece la pena llegar hasta aquí, aunque sea sólo por disfrutar de las vistas y comprender cómo se estructura la bella ciudad de San Sebastián. (El Funicular de Igeldo es hermano del Funicular de Artxanda en Bizkaia)

Además hay un parque de atracciones ideal para familias con niños pequeños y un torreón de aspecto medieval que funcionó como faro durante un largo tiempo. No pocos catalanes que visitan la ciudad hacen sus comparativas con Barcelona asegurando que esta parte del Monte Igueldo sería algo así como el Tibidabo de Donosti. Eso es a gusto del visitante. Un parque de atracciones en la cumbre y un paraíso para quienes anden buscando las que probablemente se trate de las mejores vistas de la ciudad.

 

5. Enamórate del encanto de la parte vieja de San Sebastián con una de las fachadas barrocas más delicadas en Europa

Antes de que nos dejemos llevar por la parte vieja de las tascas, la buena cocina y los insustituibles pintxos donostiarras todavía tenemos ocasión de graduarse la vista con detalles deliciosos del barrio más típico de la ciudad. En la parte vieja tendríamos, por ejemplo, La Plaza de la de la Constitución con balcones numerados que nos recuerdan los tiempos en que hizo de coso taurino. Aquí resuena cada año la mítica tamborrada en fiestas, aunque es uno de los puntos de encuentro preferidos de los donostiarras.

Para los amantes del arte hay que decir que hay un eje (Loyola-Hernani-Calle Mayor) que enfrenta dos conjuntos religiosos imprescindibles para comprender San Sebastián. A un extremo la Catedral del Buen Pastor, de estilo neogótico y cuyas torres se ven desde cualquier parte de la ciudad. Y al otro, el el casco viejo, la Basílica de Santa Maria del Coro, con una fachada en barroco – rococó extraordinaria que ilumina la Calle Mayor desde bien entrado el siglo XVIII (aunque forma parte de un templo medieval anterior).

 

6. Vete de pintxos por la parte vieja

Hacer turismo está muy bien, pero a veces resulta cansado. Para reponer fuerzas y vivir la esencia donostiarra lo mejor el hamaiketako (hora del aperitivo a media mañana), La parte vieja tiene tal densidad de bares por metro cuadrado que uno no sabe por dónde empezar. Lo mejor es ver si hay gente dentro y dejarse seducir por una barra bien dispuesta de verdaderas obras de arte gastronómicas que acompañar con un txikito (pequeño vaso de vino) o un zurito (corto de cerveza) como manda la tradición.

Algunos Bares destacan por su flexibilidad gastronómica donde encuentras pintxos que van desde lo tradicional hasta lo más vanguardista. De lo más económico a lo más caro, bueno aquí me he pasado, Eso ya depende de nuestros gustos (y nuestro bolsillo, Donosti no se caracteriza por ser precisamente barata), aunque lo mejor es que hay cantidad de buenas alternativas donde irse de pintxos sea una experiencia que no podrás encontrar en otra Ciudad.

Recomendamos

Permítanos recomendarle nuestra selección de experiencias para complementar su estancia con nosotros;